sábado, 22 de noviembre de 2014

Dulcineos, ángeles de cartón piedra,
¿morir de amor no queréis?
Deshechos en el medio amniótico,
Minos en busca de su infierno,
poetas, versados de lo inefable.
Altares limpios, procrastinados,
¿morir de amor no pensáis?
Tejedores de Ariadna, niños perdidos,
soñadores de Heras, púlsares,
pliegues de la tierra, vosotros,
¿morir de amor no dejáis?

jueves, 28 de noviembre de 2013

Hay que ser perra para vivirte 
No temer al frío ni al hambre
Hay que ser ¿libre?

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Nunca imaginé que el agua cayendo entre las manos pudiera ser tan áspera, como esparto tirado por caballos. Y yo las cierro, como muriendo.

jueves, 14 de noviembre de 2013

¿Por qué?
¿Todo el vasto
descarnado
profundo
negro
tiempo
en
la hermosa
fresca
risa
blanca?
¿Por qué
me duele
algo más
que el alma?




domingo, 10 de noviembre de 2013

Tu nueva apreciación puesta en la estantería, con otros tantos tic-tacs.

viernes, 1 de noviembre de 2013

"JALOWÍN"

A mí, en mi barrio; en la puerta de mi casa, acaban de estampar dos huevos dos críos, primos entre ellos a la voz de "¿truco o traco?" y con el añadido de "tengo cojones pa tirarte el huevo". 
He salido, puesta a pegar gritos por el hueco de la escalera, que es como aquí entienden las cosas, acordándome de las puñeteras madres de los puñeteros críos y jurando que si los llego a pillar la hostia se la llevan así hubiere llegado la policía y que me lo pasaba todo por el arco del triunfo. 
La dulce Chari, qué cojones.

Aunque pueda parecer de ciencia ficción, tratándose de mi barrio, ha subido después uno de los autores del disparo hueveril a disculparse, a la orden de mis gritos. Temblando y gimoteando, "perdone señora..." y después llorando a moco tendío y diluyéndose el maquillaje en solución lacrimal; acusando a su primo como autor del segundo impacto que casi arruina el jersey de una de las mamás de mi fiesta de pijamas.

Un vasito de agua y un abrazo se ha llevao, el vampiro.

domingo, 13 de octubre de 2013

EN UN PARQUE. CHICLANA.

"Lo ves todos los días, lo ves todos los días, no digas mentiras, a él lo ves todos los días..."

Antes le había dicho que no, que nunca lo veía, que nunca se lo encontraba.
Ahora ella misma estaba creyendo lo que el chico que le asía de los brazos trataba de hacerle creer. 
Y no sabía bien si era por el dolor que aquellas tenazas le provocaban, si por la vergüenza de querer ser una joven libre o por la certeza de que la circunspección iba a ser la baliza de una femineidad pre fabricada.