¿Qué culpa ha de tener el deseo para apartarlo?
¿Qué culpa la piel?
¿Qué maldita vida es esta que quiere morir dentro de ella?
¿Qué impide a la voluntad no ser libre?
¿Cómo se llama tu miedo, compañerito?
miércoles, 26 de noviembre de 2014
sábado, 22 de noviembre de 2014
Dulcineos, ángeles de cartón piedra,
¿morir de amor no queréis?
Deshechos en el medio amniótico,
Minos en busca de su infierno,
poetas, versados de lo inefable.
Altares limpios, procrastinados,
¿morir de amor no pensáis?
Tejedores de Ariadna, niños perdidos,
soñadores de Heras, púlsares,
pliegues de la tierra, vosotros,
¿morir de amor no dejáis?
¿morir de amor no queréis?
Deshechos en el medio amniótico,
Minos en busca de su infierno,
poetas, versados de lo inefable.
Altares limpios, procrastinados,
¿morir de amor no pensáis?
Tejedores de Ariadna, niños perdidos,
soñadores de Heras, púlsares,
pliegues de la tierra, vosotros,
¿morir de amor no dejáis?
jueves, 28 de noviembre de 2013
miércoles, 27 de noviembre de 2013
jueves, 14 de noviembre de 2013
domingo, 10 de noviembre de 2013
viernes, 1 de noviembre de 2013
"JALOWÍN"
A mí, en mi barrio; en la puerta de mi casa, acaban de estampar dos huevos dos críos, primos entre ellos a la voz de "¿truco o traco?" y con el añadido de "tengo cojones pa tirarte el huevo".
He salido, puesta a pegar gritos por el hueco de la escalera, que es como aquí entienden las cosas, acordándome de las puñeteras madres de los puñeteros críos y jurando que si los llego a pillar la hostia se la llevan así hubiere llegado la policía y que me lo pasaba todo por el arco del triunfo.
La dulce Chari, qué cojones.
Aunque pueda parecer de ciencia ficción, tratándose de mi barrio, ha subido después uno de los autores del disparo hueveril a disculparse, a la orden de mis gritos. Temblando y gimoteando, "perdone señora..." y después llorando a moco tendío y diluyéndose el maquillaje en solución lacrimal; acusando a su primo como autor del segundo impacto que casi arruina el jersey de una de las mamás de mi fiesta de pijamas.
Un vasito de agua y un abrazo se ha llevao, el vampiro.
He salido, puesta a pegar gritos por el hueco de la escalera, que es como aquí entienden las cosas, acordándome de las puñeteras madres de los puñeteros críos y jurando que si los llego a pillar la hostia se la llevan así hubiere llegado la policía y que me lo pasaba todo por el arco del triunfo.
La dulce Chari, qué cojones.
Aunque pueda parecer de ciencia ficción, tratándose de mi barrio, ha subido después uno de los autores del disparo hueveril a disculparse, a la orden de mis gritos. Temblando y gimoteando, "perdone señora..." y después llorando a moco tendío y diluyéndose el maquillaje en solución lacrimal; acusando a su primo como autor del segundo impacto que casi arruina el jersey de una de las mamás de mi fiesta de pijamas.
Un vasito de agua y un abrazo se ha llevao, el vampiro.
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