lunes, 3 de junio de 2013

Aquellos hijos me sostuvieron ante el oscuro precipicio.

Los he parido otra vez en cada grito de miedo.

No lo entiendo bien...

Quizás pasaron los mundos, todas las tierras yermas
ocurriendo tal vez todas las vidas y una sola muerte.
Mi cuerpo se ha quedado entonces desbaratado
y ellos no sabrán nunca mecerme en sus brazos.
Ahora la muerte irá ligada a los recuerdos.

En ellos he dejado tan sólo unas lágrimas de amor.

Mañana sonreiré, cuando el sol iluminé mi vida de nuevo.

Cuando lo cierto cante mi nombre de madre.

2 comentarios:

genialsiempre dijo...

Esto es calidad!!

tangai dijo...

Gracias José maría. Un abrazo grande!